Ichabod, el profesor

“Ichabod Crane ¡que nombre! Ichabod, el maestro rural tipo colonial creado por la imaginación de Whasington Irving”

Cuando alguien me pregunta con cuál película de Disney me quedaría suelo contestar rápido y sin pensar que con El Rey León. Y siempre me pasa lo mismo. Cuando reflexiono conmigo mismo con cuál me quedaría de verdad me viene a la cabeza Ichabod, el profesor.

No sé que algo tendrá este personaje y este corto de Disney que hace que lo encuentre tan magnífico. La historia está basada en La leyenda de Sleepy Hollow, relato de terror escrito en 1820 por Washington Irving, y cuenta la llegada del maestro de escuela Ichabod Crane a la aldea de Sleepy Hollow, cómo se enamora de la hija del ricachón del pueblo, Katrina, y cómo “el fornido” Hueso consigue asustarle en la noche de Halloween. Una historia sencilla, sin moraleja y que tan solo dura 30 minutos.

Quizá una de las cosas que formen ese algo que tiene este corto de Disney es la apariencia física de Ichabod. El antihéroe estéticamente hablando. Orejón, narizudo, con patas y brazos largos, feo… Un tirillas con sombrero y coletilla típica de los primeros colonos de América del Norte. Es una tontería intentar describirlo con mis palabras, al principio del film el narrador  (Bing Crosby en la versión inglesa y Germán Valdés en la hispana) se encarga de hacerlo mejor que yo e incluso le dedica una canción. A mi me recuerda a Adrien Brody.

Ese aspecto patético contrasta con la personalidad del propio Ichabod. Un tío seguro de si mismo, pasota, inteligente, que está convencido de que la chica más guapa y rica del pueblo, Katrina, se muere por sus huesos. Y él por su dinero. Algo raro en un protagonista Disney.

Por el amor de Katrina también luchará Hueso “un típico héroe pueblerino” fuerte, burro y guapo, que es todo lo contrario a Ichabod. Sin embargo en la batalla personal por Katrina el ganador es el maestro hasta que en la noche de Halloween Hueso ataca el punto débil de Ichabod: las historias de terror.

Es después de la fiesta de Halloween cuando llega la mejor escena de la película. Ichabod vuelve a casa acompañado de su burro acojonado por la historia del sin cabeza. Siete minutos que se hacen eternos para Ichabod y para mi cada vez que la veo. El silencio, interrumpido por los pasos del burro y el silbido distraído de Ichabod, las sombras del bosque que recuerdan al bosque (también) de Blancanieves (1937) y la persecución final hacen que sea una escena de terror animada que consigue mantener la tensión y convertirse en única. Es una de esas veces en las que tienes la sensación de que todo lo visto antes en la película va por un camino diferente. Es otra cosa.

La espectacular escena final, el hecho de que Ichabod no sea el típico héroe Disney, el doblaje y las canciones, pueden ser los ingredientes que hacen que esta rareza Disney sea la elegida si tuviera que quedarme solo con una.

Las aventuras de Ichabod fue estrenada en 1949 junto con otro corto de la misma duración El señor Sapo basado en la novela de Kenneth Grahame El viento en los saucesLa película fue distribuida por RKO Radio Pictures bajo el nombre Las aventuras de Ichabod y el señor Sapo. Es el 11º clásico y fue la sexta película paquete (formada por dos o más cortos de escasa duración) que Disney realizó en los años 40. Le seguiría en 1950 el estreno de La Cenicienta.

Os dejo con La leyenda de Sleepy Hollow versión Disney: